**Condenar el proselitismo para destruir la Iglesia**
El 25 de septiembre, en el Palacio del Elíseo, Robert Prevost dijo ante Macron que el cristiano «no puede ser considerado un proselitista ni una amenaza para la unidad de la patria». No reclamaba el derecho a convertir a Francia: daba por supuesto que convertir es algo de lo que hay que exculparse.
La frase cierra una cadena. Bergoglio, en 2013: «El proselitismo es una solemne necedad». En 2016: «el veneno más fuerte contra el camino del ecumenismo», «no es lícito convencer» a otro de la propia fe, «hacer proselitismo en el ámbito eclesial es pecado». Y la nota vaticana del 16 de septiembre: «ya no tiene sentido» en la aldea global. Enfrente, la orden de Cristo: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, se salvará; mas el que no creyere, se condenará» (Mc 16, 15-16).
Pío XI lo había zanjado en *Mortalium animos* (1928): la unión de los cristianos «no se puede fomentar de otro modo …Más
Antes de ser inválidamente elegido compartía la misma r3belión de B3rgoglio y el Magisterio de la Iglesia ha declarado a perpetuidad que la elevación de un hereje es invalida y nula.
El usuario de la publicación de ↓ NO Escucha la Voz del Señor sigue en su obstinación desde la era de Bergoglio